La comedia del arte de la crisis

Mundo obrero
ALBERTO SAN JUAN
★★★★☆
Una hilarante comedia musical sobre las clases populares españolas del último
siglo, de la Semana Trágica de Barcelona a un incendiario Madrid post-2019.

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Alberto San Juan se ha especializado en historia de España, período contemporáneo, capítulo crisis. Empezó cuando arreciaba, en un durísimo 2013, con su Autorretrato de un joven capitalista español, donde abrazaba la agitprop y abría en canal su autobiografía antes y después del diluvio, combinando una simpática autocrítica con la proclama pura y dura. Siguió con El Rey (2015), que él mismo adaptó al cine el año pasado, donde señalaba la herencia recibida del franquismo en democracia a través de los diálogos alucinados o documentales entre Juan Carlos I y Adolfo Suárez, Juan Luis Cebrián o el propio Franco. En 2017 llegó probablemente su mejor obra, Masacre, “una historia del capitalismo español” del siglo XIX hasta hoy, que narraba con ironía y erudición el concubinato de la banca y la clase política en España, entreverado con la historia de una infeliz pareja de clase media que lo perdía todo al perder su hipoteca. Por esas mismas fechas entonó también las “canciones indignadas y prosas indignantes” de su España ingobernable, una loa a los movimientos sociales de 2011 y de siempre. Un currículum comprometido y frenético donde el dramaturgo nace con el activista, y ambos con la crisis, en pleno 2013, cuando San Juan funda la cooperativa cultural del Teatro del Barrio, su tabla de salvación en el naufragio y probablemente su verdadera gran obra.

Un siglo de historia y suspiros de España con canciones de Santiago Auserón. Un híbrido de Masacre y España ingobernable.

Mundo obrero es una lógica continuación de todo esto. Una historia cíclica y musical de las clases populares españolas del siglo XX a través del idilio de Luis y Pilar, que se reencarnan y se reenamoran, generación tras generación, en la misma pareja de obreros, de la Barcelona del 1900 o de un Madrid post-2019, en un licencioso atisbo al futuro donde San Juan incendia simbólicamente la capital. Entremedio, un siglo de historia y suspiros de España aderezado con canciones de Santiago Auserón, compuestas expresamente para la ocasión. Un híbrido ameno e hilarante de Masacre y España ingobernable. Con alguna escena demasiado obvia, alguna otra demasiado larga, pero en su conjunto una pieza más que eficaz, donde los tropiezos del texto son sepultados por las dotes musicales y la enorme vis cómica de sus cuatro intérpretes, que deleitan más que enseñan, y brillan por encima de cualquier altibajo.

La historia arranca con Luis y Pilar en la Barcelona previa a la Semana Trágica, durante las clases de Ferrer i Guàrdia, cuya pedagogía libertaria confunde tanto a los niños obreros como las razones del fusilamiento de su maestro. Con Durruti pasamos a la II República y las ocupaciones de tierras, pero también a la brutal represión terrateniente de la primavera de 1936. Y de golpe estamos en plenos 1950, con unos nuevos Luis y Pilar, hijos de los perdedores de la guerra, que engrosan el hambriento éxodo rural a la capital, en vísperas de los Planes de Estabilización. Los mismos Luis y Pilar que discutirán en los 1960 en jocosas asambleas vecinales madrileñas, los que sabrán por Fraga de la masacre de 1976 en Vitoria, los que votarán la Constitución del 78, y los que se sorprenderán de que un gobierno socialista desmovilice el movimiento obrero, induciendo el coma a los sueños de autogobierno. Pero enseguida llegará la pesadilla de la Gran Recesión y la historia volverá al primer plano. El mileurismo indignado saldrá a las calles en una enésima epifanía obrera, y unos nuevos Luis y Pilar saldrán con ella, junto a los proletarios que se creían propietarios desde los tiempos franquistas de Arrese. Y así volvemos al cuento de nunca acabar.

Un cuento musical más que recitado, mucho más gamberro que aleccionador, que salva las grisuras de su tema a golpe de canción popular.

Es un cuento musical más que recitado, mucho más gamberro que aleccionador, que salva las posibles grisuras de su tema a golpe de canción popular. Sobre todo en la voz de Lola Botello, que hace buena cualquier melodía, y encandila con el irónico y cabaretero “Azaña quiere una revolución / de gente con educación”. San Juan a la guitarra está más que solvente, con muy meritorios punteados, e interpreta, por lo demás, a su sempiterno “galán de medio pelo”, como una vez se definió él mismo, manteniendo intacta su frescura de siempre. Pilar Gómez es la encarnación del desparpajo popular, con ceceo o sin él, zapateando o polemizando, como una Carmen merimeana pero más politizada y sin perfidia. Y Luis Bermejo es un derroche de comicidad de pies a cabeza, cuando canta y cuando no baila o cuando protagoniza, taladro en mano, el gag más hilarante de la función, pura comedia del arte. Una vis cómica que inunda la pieza de un humor muy peculiar, marca de la casa, entre populachero y absurdo, más dependiente del gesto y la mueca que del chiste escrito, más de acotación que de parlamento. Una fórmula exitosa que, probablemente, no funcionaría igual sin San Juan y compañía.

Mundo obrero es lo que esperábamos: la última variación de un viejo tema que, sin miedo a exagerar, podríamos llamar sanjuaniano.

Mundo obrero es lo que esperábamos: la última variación de un viejo tema que, sin miedo a exagerar, podríamos llamar sanjuaniano. Porque el Teatro del Barrio y su fundador lo han convertido en seña de identidad. La puesta en crisis de la crisis española, el cuestionamiento historizado de su relato oficial o la recuperación de viejos relatos alternativos. Un teatro para convencidos, sin duda, pero capaz de hacer reír a sus detractores. Un teatro de proclamas, donde nunca deja de resonar la agitprop de sus orígenes, pero que tampoco pierde su mejor humor, el que heredó de los chuscos personajes cinematográficos de San Juan, desde Airbag hasta El otro lado de la cama. Una forma de narrar que a veces puede pecar de evidente, pero que no deja de hacer teatro por hacer política. Y eso es lo que mantiene a flote a San Juan en la cartelera, como lo mantuvo a flote durante la crisis. Un docere et delectare hábilmente equilibrado. Una comedia del arte sobre esta última crisis y, tal vez, sobre la siguiente.

MUNDO OBRERO
Duración ≈1h40 Género Docuficción musical Idioma Español Teatro Lliure de Gràcia Fechas 13–30/06/2019 Precios 15–26€ Foto © Sergio Parra

Texto Alberto San Juan
Dirección Alberto San Juan
Ayudanta de dirección Ana Belén Santiago
Música Santiago Auserón
Escenografía y vestuario Beatriz San Juan
Iluminación Raúl Baena
Sonido Adrián Foulkes
Movimiento Paloma Díaz
Producción Teatro Español

Elenco
LUIS BERMEJO
LOLA BOTELLO
PILAR GÓMEZ
ALBERTO SAN JUAN

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