Por amor al lenguaje

Ànsia
SARAH KANE
★★★☆☆
La compañía La Salamandra le pone música y vis cómica
al texto más abstracto, metaliterario e incruento de Kane.

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Ansia (1998) es un antes y un después en la obra de Sarah Kane. Un poema dramático a cuatro voces, sin argumento pero salpicado de sórdidas anécdotas, con agudos aforismos wildeanos, desubicado en el espacio y en el tiempo, con ecos al Beckett de Final de partida (1957) y, sobre todo, al Preparadise Sorry Now (1969) de Fassbinder. No queda rastro de la violencia explícita de Reventados (1995) o Purificados (1998), de las brutales amputaciones y las violaciones del teatro in-yer-face, crudelísimo heredero de la crueldad de Artaud. Estamos más cerca de la nota de suicidio de Psicosis de las 4.48 (2000), pero todavía con personajes: Ansia es algo así como una versión abstracta y más madura de Reventados, un estilizado huis clos donde hombres y mujeres se despedazan, a golpes de palabra, porque no saben o no pueden amarse.

Ansia es un poema dramático a cuatro voces, sin argumento pero salpicado de anécdotas, con aforismos wildeanos y ecos al Beckett de Final de partida.

En una escena vacía, dos hombres y dos mujeres con escuetos nombres kafkianos (A y B ellos, C y M ellas) lanzan lacónicas frases con referencias a la Biblia, a La tierra baldía (1922) de T. S. Eliot y a la probable autobiografía íntima de Kane. Frases que se cruzan sin tocarse, que sólo a veces traban diálogo o batalla, volviendo la escena momentáneamente figurativa. Pero es imposible saber quiénes son ni qué relación tienen estos cuatro personajes, si son voces de una misma cabeza, seres reales o imaginados, si los dos hombres y las dos mujeres son edades en la vida de un solo hombre y una sola mujer, si son egos o superegos, amantes reales o sublimados. En Ansia hay más lirismo y metafísica que en ninguna otra obra de Kane y, al mismo tiempo, vuelven los ácidos guiños políticos de Reventados: la niña vietnamita rociada con napalm o la anciana que muere sola y sin calefacción por no poder pagar la factura. Kane era, al fin y al cabo, una niña de Thatcher y de la Guerra Fría.

Loredana Volpe ha puesto orden y energía en la abstracción escénica de Kane, adornando la pieza con mutis y entradas, dibujando un cuidadoso organigrama de tiza en el suelo, y situando en el centro el violín de Alvar Llusá-Damiani, que le pone banda sonora y vis cómica a la pieza. Oímos a Vivaldi cuando los personajes nombran la primavera, a Nirvana cuando alguien menciona “algo en el camino”, el arranque del himno beethoveniano de la alegría en una pieza donde, si faltaba algo, era justamente alegría. Y hay pasajes sul ponticello para los agrios gemidos que Kane acota a sus desquiciados personajes. Un ingenioso recurso dramático, el violín, que pone asideros al texto de Kane, pero que a veces nos distrae de su desesperación o la ameniza, y que comete un clamoroso exceso final, cuando C se despide con su “feliz y libre”, que en Kane significa obviamente suicidio, mientras la música sigue a su aire, amortiguando el golpe de la lúgubre despedida, el “triste hurra” (como tituló alguien el obituario de Kane) cuyo único fondo posible era el silencio.

…el violín de Llusá-Damiani le pone vis cómica a la pieza. Oímos a Vivaldi cuando los personajes nombran la primavera, a Nirvana cuando alguien menciona “algo en el camino”…

Los cuatro actores cumplen con creces sus difíciles papeles, con un tempo vivo y bien medido, con energía y convicción, angustiados sin aspavientos y con momentos de sincera ternura. Destaca el solo de Chap Rodríguez como A, el hombre maduro y desesperado que se adentra en la platea y se encara al público para pedirle matrimonio o clamar su amor servil, dignísimo y valiente, en el más bello, largo y difícil parlamento de la función. También convence la M de Marta Ossó, que interpretó a la ingenua Cate de Reventados hace un año en el TNC, y que ahora hace de mujer mayor (no mayor per se, sino mayor que B…), conservando mucho de aquella desarmante pero torturada ingenuidad. Anna Casas como C sostiene al personaje más literal y desesperado de la pieza, con trazas de primus inter pares, de alter ego número uno de Kane, dueño de la primera y de la última frase, y con un pasaje ametrallado (“¿qué me han hecho?” ad libitum) al que Casas arranca matices hasta su última repetición. Y Marc García Coté es un sólido B, el hombre que corre inútilmente tras M, el que se destroza con tabaco y alcohol y ansía tener música, pero se queda en palabras, que en esta pieza son la verdadera e hipnótica música.

Destaca el solo de Chap Rodríguez como A, que se adentra en la platea para clamar su amor servil, en el más bello, largo y difícil parlamento de la función.

Ansia es probablemente la obra más ingrata de escenificar de Kane. El texto que arrastra su mayor desesperación, riesgo y abstracción, que abraza la pura tragedia de caracteres beckettiana, el drama del lenguaje y en el lenguaje, prescindiendo de argumento y de escenografía, componiéndose de citas, anécdotas y aforismos. “Lenguaje por amor al lenguaje”, como define la poesía el personaje de A. Pero también lenguaje como alternativa a la muerte: “odio estas palabras que me mantienen viva”, lamenta C. Frases dichas hace veinte años que no han perdido un ápice de novedad ni de fuerza, que le sacan las arrugas a nuestra cartelera, y que vale la pena escuchar si no queremos perdernos teatralmente el siglo XXI. La compañía La Salamandra ha hecho un trabajo más que digno, donde se podrán reprochar algunas cosas, pero no la falta de valentía y sensibilidad para recordarnos este necesario clásico de hoy.

ÀNSIA
Duración ≈55 min. Género Drama Teatro Sala Àtrium Fechas 06–31/03/2019
Idiomas Catalán, español, inglés, alemán, serbo-croata Precios 9,5–19€
Foto © Manuel Romero

Texto Sarah Kane
Traducción Chap Rodríguez Rossell
Dirección Loredana Volpe
Ayudante de dirección Xavier Pàmies
Música y espacio sonoro Alvar Llusá-Damiani
Concepto de la escenografía Cía. La Salamandra
Asesoría Jordi Bulbena
Diseño de vestuario Loredana Volpe
Diseño gráfico Loredana Volpe
Iluminación Daniel Gener
Asesoría teórica Marta Tirado
Teaser Shasta Daisy Produccions y Cía. La Salamandra
Producción La Salamandra

Reparto
ANNA CASAS – C
MARC GARCÍA COTÉ / MARC PUJOL – B
MARTA OSSÓ – M
CHAP RODRÍGUEZ ROSSELL – A

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