El color y la estatura

Fedra
PACO BEZERRA
★★☆☆☆
Lolita levanta sola una función ecléctica y grandilocuente
sobre la tragedia perdida y más incorrecta de Eurípides.

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Paco Bezerra ha hecho un trabajo de arqueología e imaginación. Sabemos que Eurípides escribió una tragedia escandalosa sobre el mito de Fedra, que tituló Hipólito, con una protagonista rijosa y desvergonzada, que fue un fracaso de público y cuyo texto se perdió. Luego escribió otra versión más políticamente correcta, que es la que hoy conservamos, y que obtuvo el primer premio en las Dionisias del 428 a. C. Bezerra ha imaginado cómo sería aquella versión inicial, condenada e impúdica, con una Fedra enloquecida por Afrodita para castigar la orgullosa castidad de Hipólito. Una historia donde el pecado son la frigidez y la virginidad masculinas, mientras la afirmación sexual de la mujer provecta queda justificada por enajenación divina. Una versión, aquella primera, donde la impudicia de Fedra pudo correr parejas con la misoginia de Eurípides, más que insinuar ningún feminismo. Pero esto no lo sabremos nunca. La hipótesis de Bezerra, en cualquier caso, se non è vera, è ben trovata: bucear en el viejo “caso Putifar”, que aquejó al pagano Hipólito como al bíblico José, y convertir, por una vez, el cuerpo masculino en objeto de deseo y violencia, releyendo el abuso desde el otro lado.

La hipótesis de Bezerra […] se non è vera, è ben trovata: bucear en el viejo “caso Putifar”, que aquejó al pagano Hipólito como al bíblico José…

Con esos antecedentes, el esfuerzo imaginativo y arqueológico de Bezerra es sin duda meritorio, pero irregular en sus resultados. Su Fedra combina saludables giros coloquiales con pasajes abrumados de anticuadas metáforas e hipérbatos que cuadran mal a una escritura del siglo XXI. Hay legítimos préstamos de Eurípides, otros sorprendentes de Unamuno, y algún arrebato lorquiano que deja el estilo de esta Fedra en tierra de nadie. Pero sobre todo cuesta entender el sentido global de la pieza, más allá de la apología de un amor todoterreno. Porque el mito enfrentaba a Fedra al adulterio y a la prohibición universal del incesto. Pero también a los maquiavélicos consejos de su nodriza, desatando un portentoso duelo entre sofismo y cinismo. Y además se castigaba la castidad de Hipólito como una forma de soberbia, trazando un sistema de valores que, por una vez, no hemos heredado de los griegos. Y frente a todo eso, la Fedra de Bezerra defiende un legítimo amor sin color ni estatura, que despierta empatía pero se revela algo ligero de equipaje. Sobre todo si uno piensa en la recepción trágica del mito: la estoica Fedra de Séneca, la Fedra jansenista de Racine, la heterodoxa Fedra cristiana de Unamuno (sin duda la más subversiva), o la Fedra pornográfica y gore de Sarah Kane. Versiones que traen consigo una ideología y una atmósfera, un mundo propio, y unos cuidados personajes secundarios, que afinan sus réplicas y salvan la tragedia del tropiezo melodramático.

A favor de esta Fedra, sin duda, hay un descomunal nombre propio, y es Lolita Flores. Una actriz que se come su personaje, derrochando energía y matices, haciendo suyas las frases más llanas y las de alto coturno, levantando la función ella sola, porque esta Fedra de Lolita es de antología. La acompaña, sin embargo, un elenco menos inspirado o peor dirigido, y algo subido de decibelios. Empezando por el Hipólito de Críspulo Cabezas, que vuelca su enorme vitalidad en una dicción agarrotada, cuando no directamente gritada, que además empieza muy pronto, haciendo prácticamente imposible cualquier progresión. El Acamante de Eneko Sagardoy está en una línea similar, aunque se arranca en un careo con su madre que justifica dramáticamente este personaje añadido por Bezerra: un Teseo en miniatura, que reproduce con inquietante precocidad lo peor del orden patriarcal que zarandea a Fedra. El Teseo de Juan Fernández tiene sus propias intemperancias pero queda sobre todo desdibujado por su texto, cuando se desmorona al final ante el cadáver de su hijo recién proscrito por él mismo, sin conocer todavía la verdad de la historia. Y Tina Sainz como nodriza está más discreta, aunque falten recovecos en este cínico personaje, un Yago femenino que es pura doblez y retórica, y que se esperaba más artero y más oscuro.

Lolita Flores […] se come su personaje, derrochando energía y matices, haciendo suyas las frases más llanas y las de alto coturno, levantando la función ella sola…

La puesta en escena de Luis Luque es una gran metáfora y una gran ambivalencia: una serie de aberturas concéntricas que podrían ser la grieta de un volcán, pero también los labios de una herida o los de una vagina, replicándose en oscuros planos de profundidad. Sobre estos planos proyecta Bruno Praena las imágenes montaraces que han de representar el reino de Hipólito, pero también el deseo animal de Fedra, y la llamada de lo salvaje para vengar al difunto señor de las bestias, mientras suenan los sintetizadores de Mariano Marín como un avasallador melodrama tecno. Y en suma hemos visto una Fedra que es un poco como su escenografía, grandilocuente y ecléctica, algo evidente en su mensaje, donde una enorme Lolita demuestra que, a golpe de talento, se puede hacer vibrar cualquier frase y arrancar merecidos aplausos de cierre de aria y escena. Aplausos que también arreciaron cuando la actriz recordó, acabada la función, con la misma llaneza y convicción que su personaje, a dos amigos catalanes recientemente fallecidos, el actor Manuel Veiga y el cantante Moncho. Y cuando explayó su amor a Cataluña. Y cuando se atrevió a pedir, sirviendo la polémica, un pase de pernocta para cuando llegue la independencia.

FEDRA
Duración ≈1h25 Género Tragedia Idioma Español Teatro Romea
Fechas 09–20/01/2019 Precios 14–30€ Foto © Jero Morales

Texto Paco Bezerra
Dirección Luis Luque
Ayudante de dirección Álvaro Lizarrondo
Música Mariano Marín
Escenografía Mónica Boromello
Iluminación Juan Gómez-Cornejo
Vestuario Almudena Rodríguez Huertas
Vídeo-escena Bruno Praena
Producción ejecutiva Jesús Cimarro
Coproducción Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, Pentación Espectáculos

Reparto
Hipólito – CRÍSPULO CABEZAS
Teseo – JUAN FERNÁNDEZ
Fedra – LOLITA FLORES
Acamante – ENEKO SAGARDOY
Enone (nodriza) – TINA SAINZ

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