Los nietos de Portabella

Una lluita constant
CARLOTA SUBIRÓS
★★★★☆

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2018 es un año de sonoras efemérides para la política y, más indirectamente, para el teatro político. Ayer mismo se cumplían cuarenta años de la intangible, pero finalmente tocada (agosto de 2011) Constitución española. Se cumple también medio siglo del idealizado Mayo francés y de la represaliada Primavera de Praga. Y se cumplen cien años del fin de la I Guerra Mundial y del inicio de un corto siglo XX que sembró, en el difícil surco de sus trincheras, la simiente de lo que hoy llamamos teatro político. Porque fue en la línea de fuego alemana donde un joven actor, Erwin Piscator, incompetente para el trabajo de zapa, comprendió la inutilidad social de su trabajo tal como lo había concebido hasta entonces. Y al pasar a la retaguardia, tras dos años de frente, se ocupó del teatro de campaña que había de entretener a sus camaradas. Y fue ahí donde el joven actor-soldado empezó a invertir el orden de los factores, concibiendo un teatro que no reflejara la experiencia, sino que naciera directamente de ella, y que fuera tan político como la política misma. Un teatro que Piscator llamó simplemente así, teatro político, y que dio título, diez años después, a un libro que crearía escuela y una nueva forma teatral genuina del siglo XX.

…se cumplen cien años del fin de la I Guerra Mundial y del inicio de un corto siglo XX que sembró, en el difícil surco de sus trincheras, la simiente de lo que hoy llamamos teatro político.

Carlota Subirós y La Ruta 40 han optado en Una lluita constant por esta vía del teatro político. Pero no lo han hecho, curiosamente, desde la propia tradición teatral, sino desde el cine y, concretamente, el de Pere Portabella, que sobrevuela en el fondo y en las formas esta elocuente función epigonal. Es verdad que Una lluita constant contiene muy variadas referencias, que toma su título del canto folk (Freedom is a constant struggle) del activismo afroamericano del Mississippi, que antes dio título al último libro de Angela Davis. También es cierto que el Mayo francés hace sonar sus consignas y sus debates entre obreros, estudiantes, intelectuales y políticos, entre Jean-Paul Sartre y Daniel Cohn-Bendit. Pero Una lluita constant es, antes que nada, una obra portabellana en su letra y en su espíritu. Lo es cuando cita el Informe general sobre unas cuestiones de interés para una proyección pública (1976) y nos recuerda las demandas sociales, territoriales y feministas de aquellos tiempos pre-constitucionales, desde las protestas contra la reconversión industrial hasta las exigencias descentralizadoras pasando por la crítica a una judicatura machista. Demandas cuya vigencia hoy estremece y cuya lucidez saca los colores a los actuales debates políticos. Lo mismo ocurre con las imágenes de El sopar (1974-2018), rodada el día que ejecutaron a Salvador Puig Antich (2 de marzo de 1974), donde se aborda, a modo de homenaje, “la problemática específica del preso político”. Y no hace falta explicar los ecos de actualidad que llevaron a Portabella a realizar un nuevo montaje de esta cena de hace cuarenta y cuatro años… Pero Una lluita constant es portabellana sobre todo en su espíritu, en su manera de repasar en mangas de camisa los grandes temas de la izquierda catalana y española de los últimos cuarenta años, de la Transición al 15M, alternando los vigorosos aires de asamblea con la severa intimidad del petit comité clandestino. Y el resultado es una función cargada de historia pero muy fluida en su relato, que no se hace farragosa ni decae en ningún momento, que insufla moral sin resultar moralista y que recuerda a Piscator sin que hayamos de echarlo de menos.

…Una lluita constant es […] una obra portabellana en su letra y en su espíritu. Lo es cuando cita el Informe general… (1976) […] y El sopar (1974-2018), rodada el día que ejecutaron a Salvador Puig Antich…

La Ruta 40 está magnífica encarnando estas constantes luchas anónimas por la libertad, duplicando las voces de unos rostros militantes proyectados en cajas de madera. Voces que evitan las “frases solemnes” que escamaban al Raimon de Jo vinc d’un silenci. Destaca la interpretación de Alba Pujol como la joven madre de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, desahuciada por su banco mientras espera, sin techo que la cobije, un segundo hijo. Un personaje que Pujol llena de fragilidad sin melodramas, poniendo el corazón en un puño con su dignísima voz quebrada. Maria Ribera encarna papeles más enérgicos y se encarga de traducir al catalán los lúcidos arrebatos de Angela Davis, sea desde la prisión donde hacía huelga de hambre en los 1970, sea desde la tribuna barcelonesa del CCCB en octubre de 2017, apenas unos días después del 1-O. Alberto Díaz hace de maestro de ceremonias e introduce los grandes debates sobre revolución y reforma, pero también encarna con solidez y sin aspavientos a los airados trabajadores de los astilleros, a los presos políticos de Franco y a los oradores del 15M. Albert Prat comparte con Díaz parecidos roles e idéntico aplomo, empuñando además una guitarra eléctrica que ameniza algún que otro pasaje, aunque al final se prodiga menos de lo que prometía.

Destaca […] Alba Pujol como la joven madre de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca […] poniendo el corazón en un puño con su dignísima voz quebrada.

La función podría seguir así, desgranando ad libitum estas interminables luchas por la libertad, pero sabe apearse a tiempo del riesgo de la exhaustividad, como sabe evitar la tentación de la doctrina. Y la hora y veinte se pasa volando con este teatro político tan fílmico y tan portabellano, que hubiera podido buscar en Piscator unos orígenes más afines al medio, pero que funciona perfectamente mirándose en Portabella y en el espejo de la pantalla. Quizá porque, en materia de escenografía política, en estas latitudes y en estas efemérides, es difícil encontrar mejores documentos que los del cineasta de Figueres. Y eso es una suerte que Subirós y La Ruta 40 han sabido aprovechar.

UNA LLUITA CONSTANT
Duración ≈1h20 Género Teatro político Idiomas Catalán/Español
Teatro Sala Beckett Fechas 14/11–08/12/2018 Precios 9,6–15,6€ Foto © Kiku Piñol

Dramaturgia y dirección Carlota Subirós
Ayudante de dirección y edición de vídeo Raquel Cors
Escenografía y vestuario Xesca Salvà
Ayudante de espacio escénico Llorenç Balaguer
Iluminación Carlos Marquerie
Apoyo en iluminación Sergi Torrecilla
Diseño de sonido Pau Matas Nogué
Producción ejecutiva Maria G. Rovelló
Alumna en prácticas del Institut del Teatre de la Diputació de Barcelona (dirección) Raquel Cors
Alumna en prácticas de El Timbal. Centre de formació i creació escènica (interpretación) Laura Rovira
Coproducción Temporada Alta 2018, La Ruta 40, Sala Beckett, Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya

Elenco
ALBERTO DÍAZ
ALBERT PRAT
ALBA PUJOL
MARIA RIBERA

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